Descripción
La realidad es abrumadoramente rica en detalles, pero no solemos dibujarla así: simplificamos, reenfocamos, interpretamos. Cuando aprendemos a descomponerla en elementos más simples, nuestra atención se potencia. Percibimos el mundo que nos rodea de una manera diferente.
En este taller exploraremos una forma de simplificar visualmente el mundo y plasmarlo en nuestros cuadernos. Veremos cómo grandes aguadas de acuarela se convierten en formas que evocan edificios y elementos del paisaje, como si estuviéramos preparando el escenario para una obra de teatro. Superpondremos otras formas como sombras, aportando luz sobre el verdadero foco del dibujo. Finalmente, exploraremos el uso de la pluma de tinta como herramienta para delinear y detallar las características arquitectónicas, las personas y todos los elementos que dan vida a las calles, del mismo modo que los actores y la utilería lo hacen en el escenario.
Un dibujo comienza en una página en blanco, una obra de teatro comienza en un escenario oscuro. Ambas formas de arte cuentan grandes historias añadiendo lo mínimo posible, interpretando todo lo que se puede e interactuando con nuestra percepción de la realidad, devolviéndonos una narrativa envolvente y disfrutable que termina formando parte de nuestro mundo interior.
Materiales necesarios
-Cuaderno A4 o A5 de papel para acuarela (al menos 180 g/m²).
-Rotulador o pluma de tinta impermeable (un rollerball común funciona perfectamente).
-Paleta de acuarelas con, al menos, azul cobalto y siena tostada.
-Pincel de acuarela de tamaño medio (redondo n.º 12 o similar) y uno más pequeño para detalles.
- Recipiente para agua.
- Paño o papel absorbente.
La organización recomienda a todos los asistentes llevar una silla plegable para dibujar en exterior cómodamente. Para elegir papel o cuaderno de dibujo, os recordamos que normalmente llueve y hay mucha humedad en el ambiente.
Espacios
El Barrio das Galeras se sitúa a orillas de río Sarela, una zona a la que históricamente acudían a lavar la ropa los habitantes del casco histórico de Santiago; actualmente, se ha recuperado el lavadero de Santa Isabel. Durante años fue un importante enclave, puesto que allí se situaba el Hospital Xeral de la capital –reconvertido en un moderno alojamiento para estudiantes–. El barrio hoy es una zona residencial, con grandes zonas verdes y un espectacular paseo por el margen del río, además de edificios históricos como la Casa das Máquinas, una antigua central eléctrica recuperada para la red de centros socioculturales de la ciudad.
